América para los americanos conquistadores.
@Edy2310
Terminó el mundial. El mundial de las caras largas y las lágrimas.
El mundial de 1 ganador y 31 seguidores.
El mundial donde sólo atletas élites pueden protagonizarlo, Sneijder y Van Persie, James y Jackson, Schweinsteiger y Klose, Oribe y dos Santos, Messi y Mascherano. Todos, moviendo el Brazuca como ritual para invocar la gloria, la cual dice la leyenda, pesa poco más de 5 kilos.
El mundial de los 10 mil millones de dólares, del totalitarismo, de la moneda en el aire, que ruega Rousseff, caiga a su favor. El mundial que lo gana quien levanta la copa y el que la trabaja, el que patea el balón y el que lo cose, el que salta a la cancha y el que lo mantiene verde esmeralda. Una apuesta a lo grande, poniendo en la mesa no solo dinero, pero poblaciones, pasiones y pobreza también. Una guerra contra ti misma Rousseff, contra tu patrimonio y tus promesas, desesperadamente pidiendo ayuda al deporte, a las potencias, a los conquistadores. El mundial de las caipirinhas y las playas, de la samba y las mujeres bellas, del carnaval y el Joga Bonito. El mundial de la anarquía y hambruna, de las parcelas destruidas y favelas dominadas, de las tribus amenazadas y selvas explotadas. El mundial de las jugadas imposibles, de los dribles inverosímiles, del deleite remoto. El mundial multideportivo, el clavadismo dando inicio a la lista, seguido por el box, con mordeduras y rodillazos incluidos. El mundial de los animales, del piojo exaltado, del pollo y la vaca insultados, de un perro jubilado, de Peña Nieto y sus leyes, de la Bestia y sus niños deportados, de Gaza y sus misiles. El mundial donde potencias y tercermundistas pelean por un humilde honor, corriendo, saltando, gritando, todo para colocar aquella esfera rodante en un área tejida de 7.32 por 2.44.
Se repitió la historia de aquel 12 de Octubre de 1492, Joachim Löw sustituyendo a Cristóbal Colón, continuado por sus 3 calaveras Klose, Lahm y Neuer. Empezando a mostrar sus armas futuristas contra el más grande defensor de estas tierras, afirmando 7 a 1 que no vienen mas que a colonizar. Y consagrándose en esta tierra, como los más grandes del planeta, gracias al joven entusiasta, al joven valiente, al joven héroe, quien aseguró su nombre en una nueva calavera, Götze. Demostrando que América no es para los americanos, es para las potencias, para los grandes, para los conquistadores. Tal vez por eso la reforma energética se balancea hacia el lado correcto, necesitamos que conquistadores arriben con 3 calaveras a enseñarnos como se llega a ser de los grandes. A demostrar que la tierra no es de quien la trabaja, si no de quien la compra. Necesitamos conquistadores que nos muestren el camino, aunque no podamos retomarlo, como no lo hará Brasil tras 10 goles, como no lo hará Argentina y su soberbia, como no lo hará México y su creencia. El mundial donde el histórico Maracana desbordaba un Cielito lindo, un Seven nation army, y callaba entre voces su Garota de Ipanema para dar paso a los fantasmas vivientes del Maracanaso. El mundial donde la nota amarillista no puede faltar como la cereza del pastel. El mundial donde el máximo campeón es Adidas, con su 11 favorito, incluyendo McDonald’s, Hyundai, KIA, y otros grandes conocidos.
El mundial donde el verdadero campeón lo puedes ser tú, si así lo deseas, donde puedes escuchar, mirar y sentir 32 naciones en un solo territorio, donde puedes gritar con justicia dolorosa: “No era penal”, donde te olvidas de los problemas, donde tu sala o tu cocina pueden ser el recinto para compartir un grito de gol, una reclamación con aliento a suplica o un obscuro llanto. Sí, lo puedes ser, puedes ser el campeón del mundo, con experiencias inolvidables, esas que tendrás que atesorar para poder contar con lujo de detalle a tus hijos, alrededor de la misma habitación donde tú lo presenciaste. Campeón por saber que de esto se trata el deporte, de las experiencias, de los gritos, de la emoción, de la magia, de la diversión, y si no lo consideras así, amigo mío, estás muy equivocado. La diversión de los seres humanos, porque eso somos y eso es el deporte, olvídate del mundo, pero no te olvides que vives en él, porque lo demás, son gajes del oficio.
El mundial donde sólo atletas élites pueden protagonizarlo, Sneijder y Van Persie, James y Jackson, Schweinsteiger y Klose, Oribe y dos Santos, Messi y Mascherano. Todos, moviendo el Brazuca como ritual para invocar la gloria, la cual dice la leyenda, pesa poco más de 5 kilos.
El mundial de los 10 mil millones de dólares, del totalitarismo, de la moneda en el aire, que ruega Rousseff, caiga a su favor. El mundial que lo gana quien levanta la copa y el que la trabaja, el que patea el balón y el que lo cose, el que salta a la cancha y el que lo mantiene verde esmeralda. Una apuesta a lo grande, poniendo en la mesa no solo dinero, pero poblaciones, pasiones y pobreza también. Una guerra contra ti misma Rousseff, contra tu patrimonio y tus promesas, desesperadamente pidiendo ayuda al deporte, a las potencias, a los conquistadores. El mundial de las caipirinhas y las playas, de la samba y las mujeres bellas, del carnaval y el Joga Bonito. El mundial de la anarquía y hambruna, de las parcelas destruidas y favelas dominadas, de las tribus amenazadas y selvas explotadas. El mundial de las jugadas imposibles, de los dribles inverosímiles, del deleite remoto. El mundial multideportivo, el clavadismo dando inicio a la lista, seguido por el box, con mordeduras y rodillazos incluidos. El mundial de los animales, del piojo exaltado, del pollo y la vaca insultados, de un perro jubilado, de Peña Nieto y sus leyes, de la Bestia y sus niños deportados, de Gaza y sus misiles. El mundial donde potencias y tercermundistas pelean por un humilde honor, corriendo, saltando, gritando, todo para colocar aquella esfera rodante en un área tejida de 7.32 por 2.44.
Se repitió la historia de aquel 12 de Octubre de 1492, Joachim Löw sustituyendo a Cristóbal Colón, continuado por sus 3 calaveras Klose, Lahm y Neuer. Empezando a mostrar sus armas futuristas contra el más grande defensor de estas tierras, afirmando 7 a 1 que no vienen mas que a colonizar. Y consagrándose en esta tierra, como los más grandes del planeta, gracias al joven entusiasta, al joven valiente, al joven héroe, quien aseguró su nombre en una nueva calavera, Götze. Demostrando que América no es para los americanos, es para las potencias, para los grandes, para los conquistadores. Tal vez por eso la reforma energética se balancea hacia el lado correcto, necesitamos que conquistadores arriben con 3 calaveras a enseñarnos como se llega a ser de los grandes. A demostrar que la tierra no es de quien la trabaja, si no de quien la compra. Necesitamos conquistadores que nos muestren el camino, aunque no podamos retomarlo, como no lo hará Brasil tras 10 goles, como no lo hará Argentina y su soberbia, como no lo hará México y su creencia. El mundial donde el histórico Maracana desbordaba un Cielito lindo, un Seven nation army, y callaba entre voces su Garota de Ipanema para dar paso a los fantasmas vivientes del Maracanaso. El mundial donde la nota amarillista no puede faltar como la cereza del pastel. El mundial donde el máximo campeón es Adidas, con su 11 favorito, incluyendo McDonald’s, Hyundai, KIA, y otros grandes conocidos.
El mundial donde el verdadero campeón lo puedes ser tú, si así lo deseas, donde puedes escuchar, mirar y sentir 32 naciones en un solo territorio, donde puedes gritar con justicia dolorosa: “No era penal”, donde te olvidas de los problemas, donde tu sala o tu cocina pueden ser el recinto para compartir un grito de gol, una reclamación con aliento a suplica o un obscuro llanto. Sí, lo puedes ser, puedes ser el campeón del mundo, con experiencias inolvidables, esas que tendrás que atesorar para poder contar con lujo de detalle a tus hijos, alrededor de la misma habitación donde tú lo presenciaste. Campeón por saber que de esto se trata el deporte, de las experiencias, de los gritos, de la emoción, de la magia, de la diversión, y si no lo consideras así, amigo mío, estás muy equivocado. La diversión de los seres humanos, porque eso somos y eso es el deporte, olvídate del mundo, pero no te olvides que vives en él, porque lo demás, son gajes del oficio.
